Veamos, nosotros también somos tejiditos, somos cadenas de moléculas, y eso forman nuestros huesecillos, nuestra carnecilla, nuestras grasillas y nuestras cosas todas. El caso, es que si un laser con poca potencia es capaz de destrozar un grupo de moléculas y separarlas de la aglomeración inicial de moléculas, algo similar supongo que pasará cuando lo ponemos a escala. Sable laser tamaño estándar y cuello de conde Dooku. Es más, dos sables laser. El rollo es que los sables tendrán una potencia bastante más bruta que el haz del aparato del que os hablé y por tanto, romperán tejidos a mayores escalas, ¿no?
Esto viene a que la inspiración se me vino en ese momento y me hizo gracia. Antes, la explicación que le daba era que estaban calientes y que derretían todo lo que a su paso se interponía, como cuando destrozaba la cerradura. En fin, eso, que se aprenden cosas haciendo cursos.
Por otra parte, he aquí la estructura interna del sable, curiosa cuanto menos.
Aquí podéis ver la imagen ampliada.
A ser felices.
